Entramos en la recta final antes de Navidad.

Las ciudades ya están engalanadas para la ocasión.

A algunos les parecerán increíbles, para otros serán un tanto horteras e innecesarias.

 

Las calles se llenan de gente cargada de regalos.

Hay quien luce una sonrisa radiante y los hay que van hasta sudando aunque estemos a cero grados. Parece que la búsqueda del regalo perfecto se ha convertido en una carrera de obstáculos…

 

Si te da por ver la tele, sólo verás anuncios de juguetes, perfumes, relojes… y pelis de papá Noel.

Por cierto… ¿alguien ha visto a los Reyes Magos? Será que a la estrella se le ha roto el GPS…

 

Los bares y restaurantes tienen el cartel de lleno casi a diario con cenas de gente que se conoce mucho y gente que apenas se cruza una palabra al día.

Tenemos la agenda de diciembre y enero cargada de cenas, comidas y cañas con cualquier grupo de gente que se cruza en nuestra vida. Los compis del cole que hace años que no ves, los del gym, los papis del cole, los vecinos, los del coro…

 

Son los días más felices del año para unos; pero para otros son una inagotable fuente de materialismo, ansiedad, tensiones, estrés, conflictos familiares…

 

¿Eres un amante de la Navidad o más bien eres un Grinch?

Si eres de los primeros, no nos cabe duda de que estás deseando de que llegue ya el día 24; pero si eres del segundo grupo, te lanzamos otra pregunta: ¿por qué no le damos la vuelta a la tortilla y disfrutamos de estos días? Venga! No puede ser tan difícil…

 

Para ponértelo más fácil, vamos a darte unos consejos que te ayudarán a que estos días sean más llevaderos:

> Vive TU Navidad. Si no te gusta y no quieres celebrarla, no lo hagas.

Vete de viaje, desconecta en casa, no te pongas un sombrero de Papá Noel… pero sobre todo, no te sientas culpable porque no te guste la Navidad y no quieras celebrarla; quien te quiera lo entenderá.

> Si tienes que vivir este mare magnum, sé positivo. Mentalízate de lo que te viene encima y sobre todo, disfruta y sé feliz. De cualquier momento malo siempre se puede sacar algo bueno; pues quédate con eso y relájate.

> No te agobies con los regalos. Planifícate. Haz una lista con todos los regalos y así irás a tiro hecho. Y sobre todo ¡no lo dejes para última hora! Porque puede que no encuentres el regalo perfecto para tu sobrina y vaya faena si la dejamos sin regalo… Además, si compras todo con antelación, evitarás las aglomeraciones.

Compra en el pequeño comercio. Sal de compras por tu ciudad, aprovecha para ver el alumbrado navideño, para que te dé el aire… así harás algo de deporte.

Y si la economía no da para tanto regalo, regala algo hecho por ti. El mundo hand made está muy de moda.

> Acuérdate positivamente de los que ya no están. Si tu odio por la Navidad viene dado porque echas en falta a seres queridos; en lugar de estar haciéndote la víctima todo el día, acuérdate de los buenos momentos que compartisteis y deja que la sonrisa que inunda tu cara no se borre. A ellos les gustaría verte feliz.

> Sincroniza en tu agenda sólo los eventos importantes. Si no te gusta la Navidad, mucho menos te gustará quedar con gente que conoces muy poco para celebrar precisamente la Navidad.

No hace falta quedar con todo el mundo; el objetivo es disfrutar y pasarlo bien, así que ve sólo a los eventos que realmente tengas ganas de ir.

> Evita controversias. La lista de la compra para la cena; el tema de conversación durante la cena; decidir si morcilla o tofu; hablar de religión o política; aguantar al cuñado de turno, a las críticas de tus tías, los gritos de los niños… todo te pone los pelos de punta. Pero aunque los rehuyas, los conflictos acabarán surgiendo.

Así que tienes dos alternativas: anticiparte y buscar la forma de cambiar de tema y no entrar al trapo o simplemente hacer oídos sordos y pasar; serás mucho más feliz.

Evita también tomar mucho alcohol para mantener la cabeza fría en todo momento y no perder el control.

> Tampoco discutas con tu pareja. Deja de quejarte porque no te gusta la Navidad y no lo pagues con él o ella; cambia el chip, relájate y asume que hoy cenarás con tu familia y mañana comerás con la suya. Eso pasa aquí y en la China.

> Atención con las comidas. Sáltate la dieta; date ese gustazo porque total vas a sufrir un poquito durante estos días y te lo mereces. Ya lo compensarás la semana que viene con una clase extra de cardio.

Pero sobre todo come bien; con calma, masticando bien, poniendo atención, no hables mientras comes… ¡Evita a toda costa atragantarte!

Y ten cuidado con lo que comes fuera de casa: en estos días se come mucho pero también se come mal. Presta atención sobre todo a salsas, preparaciones con huevo, no bebas agua del grifo… tu estómago también tiene que aguantar hasta el final.

> Acércate a los pequeños de la casa. Si nada de lo anterior funciona, quédate con los peques. Ellos viven la Navidad con ilusión e inocencia. Juega con ellos, déjate contagiar por sus virtudes y desconecta de los problemas de los adultos.

 

Nuestro último consejo es que saques tiempo libre para ti.

Vete a un lugar alejado de las luces y el bullicio de la ciudad y recarga energía para la siguiente ronda de amor navideño. Y si no puedes escapar, trabaja el autocontrol. Quítate el estrés saliendo a correr, viendo alguna peli de risa, o simplemente respirando muy hondo antes de hablar.

 

Así que ya lo sabes… respira hondo, relájate y disfruta de TU Navidad.

¡¡Felices fiestas y feliz año nuevo!!

Que levante la mano quien ya ha podido disfrutar de la increíble sensación de deslizarse por una montaña completamente nevada.

Si eres uno de esos afortunados dinos ¿qué es lo que tienes en cuenta a la hora de preparar tu escapada a la nieve?

Seguramente empezarás por preparar toda la ropa y equipamiento según la modalidad que practiques, la documentación necesaria, las reservas de hotel, transporte y forfait… pero ¿has incluido en tu maleta un buen seguro para deportes de invierno?

 

Si practicas deportes de nieve debes tener en cuenta que se trata de un deporte de riesgo y debes ser precavido y estar protegido.

No nos referimos sólo a incidentes que se puedan dar en la pista o en la montaña sino también a inclemencias meteorológicas que supongan el cierre de pistas o la rotura de los esquís, o un imprevisto debido al cual tengas que cancelar el viaje… Un seguro de esquí lo más completo posible, no sólo te cubrirá accidentes en la pista sino también durante todo tu viaje.

Si la pregunta que te ronda la cabeza es si tu forfait cubre todos estos supuestos, la respuesta es NO. Tampoco estarás del todo cubierto con la póliza que te ofrecen en la estación.

Eso debes tenerlo muy claro.

 

En el precio del forfait se incluye un Seguro Obligatorio de Viajeros (S.O.V) que cubre los daños corporales que podamos sufrir por el mal estado de los remontes. En caso de accidente, recibiremos atención primaria en la pista, asistencia sanitaria en caso de incapacidad temporal o permanente y percibiremos la indemnización calculada en base a las consecuencias de los daños sufridos. Sólo en ese caso.

El forfait no cubre ni los daños materiales a causa del mal estado del 

remonte ni si sufrimos un accidente en pista o fuera de ella ni si causamos daños a terceros. Piensa que es un deporte de riesgo y las caídas son frecuentes, así como los choques con edificaciones, con palos de señalización o con otros esquiadores.

 

Desde luego, si tienes un accidente en pista, el personal de la estación está obligado legalmente a socorrerte y rescatarte en todo momento. Por eso no te preocupes; pero si no tienes seguro o sólo te echaste en la maleta el forfait, todos los gastos médicos dentro de la estación de esquí correrán a tu cargo.

 

Pero un seguro de deportes de invierno es mucho más… porque tiene un listado de coberturas bastante completo que hará que tu única preocupación sea esquiar:

  • Asistencia médica por enfermedad o accidente.
  • Rescate en pistas.
  • Traslado o repatriación sanitaria.
  • Indemnización por pérdida, extravío, destrucción o demora de equipajes.
  • Indemnización por demoras en el transporte.
  • Responsabilidad civil privada.
  • Gastos de cancelación del viaje.

 

> Llegados a este punto, puedes ver el seguro de esquí como un gasto innecesario o como un compañero de viajes imprescindible. Si te decantas más por la segunda opción, explora en nuestro comparador de seguros o ponte en contacto con nosotros y te ayudaremos a disfrutar de tu deporte favorito sin remordimientos rondándote en la cabeza.

> Si te ha parecido interesante este artículo, compártelo en tus redes sociales y te estaremos ayudando a que el próximo esquiador o esquiadora que se cruce en tu camino esté provisto de un buen seguro.