Los manchegos, junto con Extremadura y Madrid, lideran, con un 65%, el ranking de aquellas provincias que comparten su afición por el turismo de sol y playa. Porque, aunque nos tire nuestra tierra, pasar los meses de julio y agosto en estas latitudes puede hacernos ver molinos hasta en el Teatro de Almagro, y esa experiencia mejor se la reservamos a Don Quijote, que es todo un profesional en la materia.

Además, más del 90% de los viajes que realizan los españoles tienen como destino principal el territorio nacional. Así lo asegura la Encuesta de Turismo de Residentes que elabora el INE todos los años. Y es que resulta muy cómodo viajar en coche al destino de playa que más cerca quede de la comunidad autónoma.

Las altas temperaturas, las prisas o el tráfico pueden afectar notablemente a nuestro viaje, por no hablar del disgusto que causa que tu coche te deje tirado a mitad del viaje, sobre todo si te coge en el camino de ida.

¿Cómo preparo un viaje de verano en coche?

Suena a topicazo, pero la mayoría lo obviamos: prepara tu ruta con antelación. Siempre hay una ruta idónea para el viaje que vas a hacer. Infórmate de las mejores y el estado de éstas. Tratándose de un viaje de verano en coche -en temporada alta- lo más probable es que algún atasco te coja de camino. Más vale seguir en marcha, aunque sea por otra ruta más larga, que permanecer parado en una retención, sobre todo si viajas con niños. Comprueba con el GPS, Google Maps o la página de la DGT, las carreteras que están en obras o con grandes atascos y ten preparada una ruta alternativa, por si las moscas.

Planifica las paradas

Parar a comer o a descansar en rincones encantadores que no conocías, harán tu viaje más ameno. Descubrir lugares por los que, de no ser por la ruta, no pararías. Si estás buscando recomendaciones, nos encanta el restaurante de La Aguzadera, en el km 197. de la A4. Contempla las paradas cómo parte del viaje y, a poder ser, cada dos horas.

Tu coche a punto

Las prisas y las ganas que vienen en el pack de las vacaciones de verano, pueden hacerte olvidar que tu coche, al igual que tu, necesita una revisión pre-viaje. Reduce el número de averías y garantiza tu seguridad y la de los demás. Echa un vistazo a nuestro post sobre cómo poner tu coche a punto antes de un viaje. 

Distribuye bien la carga

Colocar el equipaje en el coche de manera segura es mucho más que jugar al tetris. Sujeta bien los objetos sueltos y coloca los bultos más pesados en la parte baja y más adelantada posible. Conviene no afectar al centro de gravedad.

Últimos preparativos

Julio y agosto son los meses de más afluencia de tráfico por ocio. Según las estadísticas, el número de accidentes, atascos y averías aumenta en estas fechas. Pese a que muchos de ellos son impredecibles, recuerda mantener la distancia de seguridad en carretera.

Si no sabes de primeros auxilios también puedes ayudar. Date un repaso a la Conducta PAS y en caso de accidente, protege el lugar. Deja tu coche en un lugar seguro, apaga el contacto, evita que se fume y sal del vehículo con chaleco reflectante. Avisa a los servicios de emergencia (Telf: 112) y socorre a las víctimas.

 

Sólo te queda disfrutar de tu viaje de verano en coche lo máximo posible. Si eres de los nuestros, y todavía te queda tiempo para las vacaciones: ¡Mucho ánimo!

Contratar un seguro de vida, en la familia Seguros Quijote, lo vemos como un acto de amor hacia tu pareja e hijos. Una manera de asegurarles un futuro, unos estudios o un porvenir. Si no tienes familia ni pareja es un acto de amor hacia ti mismo. Sin embargo, sabemos que el sentido de los seguros de vida, en que consisten y cuando contratarlos, es difuso. Así que vamos a intentar aclararte las ideas.

Tipos de pólizas en seguros de vida

Para empezar, hay que diferenciar dos tipos de póliza cuando quieres contratar un seguro de vida: vida ahorro y vida riesgo. El primero es un seguro que cubre el fallecimiento del asegurado y finaliza con la fecha de vencimiento del contrato. El seguro de vida riesgo consiste en obtener rentabilidad de los ahorros del asegurado. Éste último se activa cuando fallece el titular. Dependiendo del tipo de póliza que elijas y las cláusulas que contenga, puede cubrir diferentes riesgos que se resumen en dos tipos. El primero, riesgos de base o principal relacionados al riesgo de fallecimiento del asegurado por determinadas causas. En segundo lugar, están los riesgos adicionales. Cubren otras situaciones adicionales de incapacidad o fallecimiento por causas especiales.

¿Qué me cubre?

Pero, ¿qué cubre en realidad un seguro de vida?. Un seguro de este tipo se contrata por una serie de motivos. Los principales son los nombrados anteriormente. Todos los gastos que puede acarrear para la familia la muerte de un familiar no son plato de buen gusto para nadie que tiene que pasar por una situación de éste tipo. Por lo tanto, este seguro, más bien es un colchón para las familias del asegurado que para el propio titular. Los gastos de traslados o repatriación  – si se encuentra en el extranjero -, funeral o las tasas de los trámites administrativos son algunas de las coberturas. En determinados casos de fallecimiento, como el suicidio, dependiendo de las cláusulas del contrato, pueden imponerte condiciones. Por ejemplo, no cubrir la situación hasta cumplidos determinados años tras darse de alta en el seguro.

Por otro lado, la incapacidad permanente absoluta o total del asegurado, supone para él (o para su familia en caso de no estar en disposición física o económica) unos costes extratosféricos. También entrarían en un seguro de vida los gastos que suponga caer en una enfermedad grave. Aunque, cabe destacar que se recomienda estudiar bien el contrato de tu cápsula. La mayoría de seguros traen consigo una numerosa lista de exclusiones a este tipo de cobertura. Por ejemplo, que el asegurado sea mayor de 65 años.

¿Cuándo es el momento ideal para contratarlo?

Te estarás preguntando; y, ¿cuando es el momento idóneo para sacarle el mayor partido?. En la UNESPA explican que lo habitual es contratarlo a partir de los 30 años cuando las personas «tienen más cargas familiares y económicas». Siguiendo esta línea, la aseguradora Aegon indica que, la mayoría de los expertos, coinciden en que la mejor franja para la contratación oscila entre los 30 y los 50 años. También estipulan que, ya sea por fallecimiento o incapacidad, un seguro de vida debería cubrir «entre 3 y 5 veces los ingresos anuales de la familia».

¿Obtengo algún beneficio fiscal?

Un seguro de vida convencional sólo desgravaría en la declaración de la renta a los autónomos. Uno ligado a un plan de ahorro permite deducir 10.000€ como máximo si tienes menos de 50 años. Si superas los 50 años hasta 12.500€. De no estar estar ligado a un plan de ahorro no desgrava en la declaración de la renta. 

En cualquiera de los tres casos anteriores, las deducciones por el seguro de vida dependen del si el tomador del seguro y el beneficiario son o no la misma persona. Si el titular coincide la tributación se hace por el IRPF. Pero, si quién lo cobra es una persona distinta, tributará mediante el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

En cualquier caso, para contratar un seguro de vida te recomendamos utilizar un buen comparador de seguros con unos buenos escuderos. Ya que cada persona es un mundo, y cada situación diferente. De esta manera, encontrarás un seguro de vida que se ajuste a la perfección a tus intereses y necesidades.